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¿Cómo eran los ammonites?

Kosmatella cf. romana    Wiedmann, 1962

¿Qué aspecto tenían estas criaturas que poblaron los mares de la Tierra durante más de 300 millones de años?

Actualmente aún se desconoce cómo eran los ammonites. El motivo es que no se ha encontrado fósil alguno que conserve la impresión de los tejidos blandos. Sí se han encontrados algunos fósiles que contienen trazas de los órganos internos, gracias a los cuales se sabe que se alimentaban de pequeñas criaturas planctónicas, ostrácodos e incluso llegaban al canibalismo al depredar ejemplares infantiles de ammonites.

Entonces ¿esas recreaciones que vemos en los libros?

Son fruto de la creatividad de los paleoartistas que realizan sus obras dejándose llevar por las ideas que imperan en cada instante. Por este motivo, el aspecto de las recreaciones ha ido cambiando a lo largo del tiempo.

Los ammomites tienen una voluminosa concha externa que está tabicada formando una sucesión de cámaras. El animal se aloja en la última y está anclado a ella mediante unos músculos que posee en la parte más profunda. Las cámaras están atravesadas por un órgano cilíndrico de pequeño diámetro mediante el cual es capaz de vaciarlas de agua parcialmente. El resultado final es que controlando la cantidad de agua y gas que hay en las cámaras, el ammonite consigue flotar sin esfuerzo a cualquier profundidad. Es pues un pequeño submarino.

Por tanto, la concha tenía dos funciones principales: como órgano regulador de la flotabilidad y como refugio, ya que en caso de peligro, el ammonite podía replegarse al interior de su concha.

Generalidades de los cefalópodos

El grupo de los cefalópodos tiene una serie de caracteres generales comunes a todas las especies. Por este motivo está generalmente aceptado que también los ammonites tenían estos caracteres. Por ejemplo:

  • Todos los cefalópodos son depredadores carnívoros.
  • Los cefalópodos poseen una mandíbula rodeada por una corona de brazos. Los pulpos poseen 8 brazos, calamares y sepias diez y el Nautilus unos 90. Se asume que los ammonites también tenían brazos aunque se desconoce su número.
  • Los cefalópodos tienen el sentido de la visión muy desarrollado y son los invertebrados cuyos ojos están más desarrollados, rivalizando en prestaciones con los de los vertebrados. El Nautilus es una excepción y tiene un tipo de ojo menos sofisticado. Carece de cristalino y córnea, y la pupila está abierta al exterior. Se estima que su visión es pobre, pero hay que tener en cuenta que es una criatura que vive a gran profundidad y de hábitos nocturnos. En el caso de los ammonites se asume que tenían ojos con buena visión.
  • Los cefalópodos son capaces de desplazarse por retropropulsión. Su cuerpo musculoso se expande y recoge el agua marina por unas escotaduras. Cuando se contrae bruscamente, las escotaduras se cierran y el agua es expulsada con fuerza por un tubo musculoso – el sifón – que puede ser orientado a conveniencia. El animal se mueve en sentido contrario por reacción.

Como decíamos al principio, es muy probable que los ammonites compartiesen la mayoría de estas características.

Los ammonites no dejaron descendientes, pero sí ha sobrevivido hasta nuestros días otro cefalópodo lejanamente emparentado con ellos: el nautilus.

¿Cómo de parecidos eran ambos grupos?

Pues el Nautilus es otro cefalópodo primitivo que también posee una voluminosa concha externa. Desde el punto de vista funcional esta cumple el mismo cometido que en los ammonites: elemento de control de la flotación y protección. Por tanto no es de extrañar que su morfología se haya escogido en numerosísimas ocasiones para representar a los extinguidos ammonites.

¿Cómo eran los ammonites?

Ilustración 1. Dibujo donde se le presupone un gran parecido con el actual Nautilus. Se le ha dotado de un capuchón que cubría la cabeza y brazos cuando estos estaban replegados en el interior de la concha, de modo similar a lo que ocurre en el Nautilus. También puede verse el gran número de brazos lisos que se ha representado. Dibujo tomado de https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d1/Asteroceras_BW.jpg consulta realizada el 10 de enero de 2020.

 

En otras ocasiones, se ha supuesto que unas extrañas piezas calcáreas que a veces aparecen fosilizadas en el interior de la concha (los aptychi) eran las que cumplían con esa función de “capuchón”. Hoy esta interpretación está prácticamente descartada (este controvertido tema se ha tratado en otra entrada del blog).

En las últimas décadas se han empezado a descubrir características de los ammonites que los acercan más a los cefalópodos actuales que al Nautilus. La más importante es la estrategia reproductiva que tenían. El Nautilus pone pocos huevos, pero de gran tamaño, pues llegan a tener más a 2 cm de diámetro. Cuando los alevines eclosionan son versiones miniatura de sus progenitores e inmediatamente llevan el mismo estilo de vida a grandes profundidades. En cambio los cefalópodos actuales ponen muchos huevos de tamaño minúsculo (en torno a 1 mm de diámetro) y los recién nacidos forman parte del plancton hasta que alcanzan el tamaño necesario para poder llevar un modo de vida autónomo controlando sus movimientos. Siguiendo estas ideas se les ha representado como se ve en la ilustración 2.

¿Cómo eran los ammonites? Reconstrucción con aspecto parecido a cefalópodos actuales más evolucionados.

Ilustración 2. Reconstrucción de gran tamaño asumiendo un parecido razonable con los cefalópodos actuales. Vemos que sería un Decápodo de poderosos brazos con ventosas, es decir, un formidable depredador como lo son los actuales cefalópodos en cada nicho ecológico que ocupan. Ya no hay rastro del capuchón cefálico que posee el Nautilus. Imagen por cortesía de “Image by M W from Pixabay”.

 

Pero hay un detalle importantísimo que suele pasarse por alto cuando se representa a los ammonites: es su mandíbula.

Los ammonites tenían una mandíbula completamente diferente al resto de cefalópodos conocidos. Los cefalópodos tienen una mandíbula con forma de pico de loro (dos piezas puntiagudas y de borde cortante) que está indicada para morder y despedazar a sus presas. En cambio, la de los ammonites era muy grande y especializada para aglutinar y triturar pequeñas presas con caparazón duro. Los ammonites tuvieron varios tipos de mandíbula a lo largo de su evolución y en esta entrada se analiza la más común durante el periodo Cretácico.

Si se analiza detenidamente la recreación de la Ilustración 2 nos percataremos que unos fuertes brazos provistos de ventosas es la herramienta ideal para un depredador que necesita atrapar e inmovilizar a grandes presas, pero si te alimentas del plancton de poco o nada sirven; un “come plancton” necesitaría otra cosa.

¿El qué?

Buena pregunta; llevamos un buen rato argumentando sobre ello y aunque vamos acotando las posibilidades, desgraciadamente el registro fósil no aporta más pruebas; por tanto, a partir de aquí entramos en el terreno de la especulación.

Una criatura que posee una corona de brazos alrededor de la boca y necesita atrapar plancton bien pudo tener unos brazos de porte mediano provistos de una membrana que los unía y que le permitía “recolectar” su alimento de las aguas del entorno. Actualmente viven algunas especies de pulpos que poseen este tipo de membranas para diferentes usos (locomoción, defensa,…) y en la Ilustración 3 se muestra uno de ellos.

A mi entender ese es el aspecto más probable que pudieron tener estas controvertidas criaturas.

Vampyroteuthis

 

Ilustración 3. Recreación deVampyroteuthis infernalis un extraño pulpo actual que vive a grandes profundidades. Imagen obtenida de https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Vampire_des_abysses.jpg, consulta realizada el 10 de enero de 2010. Imagen por cortesía de © Citron / BY_SA 3.0

 

 

Bibliografía