Dedicamos esta entrada a un foraminífero llamado Placopsilina que ocupaba las conchas de ammonites vacías. Era un celobita, es decir, un “habitante de cavidades”; curioso, ¿verdad? Pues veamos algunos detalles.
Se denomina epibionte a aquel organismo que vive adosado a otro al que utiliza como soporte. Un caso muy común son los balanos que crecen sobre bivalvos como los mejillones.
En la entrada «Epibiontes sobre ammonites: un coral solitario» ya vimos algunas características de los epibiontes y te remitimos allí si quieres consultarlas.
Cuando un ammonites moría y su concha se inundaba quedaba reposando sobre el fondo marino. Si la tasa de sedimentación era pequeña, podía permanecer un largo periodo de tiempo semienterrada y ya podemos imaginar que se convertía en una oportunidad para que fuera ocupada por algunas criaturas.
En la entrada «Presencia de peces en el interior de la concha de un ammonites» vimos cómo una concha de ammonites vacía podía convertirse en un refugio, que no siempre era seguro.
También podía ser un entorno propicio para un epibionte celobita, es decir, una criatura que buscaba establecerse en un hábitat poco iluminado y tranquilo, protegido de erosiones y de depredadores.
En las Cordilleras Béticas se ha observado que durante el Valanginiense aparecen numerosos moldes internos de ammonites con un foraminífero; ¿quién era este habitante de cavidades?
Tabla de contenidos
Placopsilina d’Orbigny, 1850
La palabra “foraminífero” viene del latín; foramen significa perforación u orificio y fero significa llevar, por tanto, foraminífero significa “portador de orificios”.
Los foraminíferos son organismos unicelulares que tienen un esqueleto mineral (la concha) que adopta formas de lo más variadas. Esta es la única parte que se conserva como fósil.
Son organismos cosmopolitas que habitan desde zonas litorales hasta fondos oceánicos en todos los mares del mundo.
Aparecieron en el Cámbrico y aún existen, siendo criaturas muy diversas adaptadas a infinidad de condiciones y de entornos.
Los seres unicelulares son pequeños por su naturaleza, pero hay foraminíferos como los Nummulites que alcanzaron varios centímetros de tamaño. Los ejemplares de Placopsilina que hemos observado no sobrepasan los 4 mm, que tampoco está nada mal para una sola célula.
Para saber más sobre ellos dejo un enlace en la sección de bibliografía (Calonge et al., 2001).
Ilustración 1. Recreación de un foraminífero. En gris se representa el protoplasma de la célula que sale del esqueleto a través de sus numerosos poros y lo recubre. Todos los orgánulos de la célula están en el interior de la concha y con los pseudópodos que salen es capaz de relacionarse con el medio. En el dibujo a la derecha se representa la captura de microalgas para su alimentación. Dibujo modificado a partir del original obtenido de Calonge et al., 2001.
Descripción del fósil
Placopsilina tiene una concha que puede llegar a alcanzar los 4mm de longitud. Está formada por una sucesión de pequeñas cámaras irregulares de aspecto abombado, que está adosada a la pared del ammonites. La superficie de contacto es plana, pero la que no lo está es curva.
Las primeras cámaras forman una sucesión enrollada, pero el resto siguen un trazado lineal, pero irregular. Con el crecimiento van ganando en diámetro lentamente.
Foto 1. Ejemplar completo de Placopsilina de 3 mm de longitud. Se puede observar que la concha es una sucesión de cámaras que inicialmente tiene una forma enrollada y más tarde se desenrolla.
Los fósiles de Placopsilina se presentan linealmente adosados a la concha del ammonites en forma de pequeños granos de calcita. Están en el interior de la cámara de habitación del ammonites y solo se presentan en una de sus caras.
Se ha observado que en caso de que la concha tenga una ornamentación pronunciada, los foraminíferos pueden presentarse fuertemente curvados rellenado pequeñas depresiones de esta (Lukeneder & Harzhauser, 2003).
En vida, Placopsilina ocupaba el interior de la concha vacía del ammonites que reposaba sobre el fondo marino. Cuando esta se rellenó completamente de sedimento y quedó enterrada, desapareció por disolución del aragonito que la formaba, de modo que el caparazón del foraminífero es bien visible incrustado en el molde interno del ammonites.
Foto 2. Detalle del molde interno de un ammonites en el que son perfectamente visibles los foraminíferos. Las flechas señalan algunos de ellos.
Placopsilina se ha observado en ammonites grandes y medianos sin ningún tipo de lugar de preferencia a la hora de establecerse, pero en las conchas pequeñas solo se ha visto en las cercanías de la abertura.
Ammonites con Placopsilina
Entre la variada fauna de ammonites del Valanginiense inferior hemos observado la presencia de Placopsilina en ejemplares de los géneros Olcostephanus, Neocomites, Hoedemaekeria, Haploceras y Ptychophylloceras. Se describen a continuación algunos de estos casos.
Placopsilina en Neolissoceras grasianum
Hemos observado una macroconcha de Neolissoceras grasianum que está completa. Mide 61 mm de diámetro y conserva la cámara de habitación completa y su peristoma.
Foto 3. Macroconcha completa de Neolissoceras grasianum. Esta cara reposaba sobre el fondo marino y no tiene trazas de epibiontes. La flecha verde indica el último tabique y el comienzo de la cámara de habitación.
Se han contabilizado 18 individuos de Placopsilina, si bien solo se han tenido en cuenta aquellos que aparecen con claridad. Se han descartado todas las marcas dudosas que no permiten una identificación segura.
Foto 4. En la cara opuesta se han contabilizado 18 individuos de Placopsilina. En algunos círculos hay más de un individuo que están muy próximos. El peristoma de la concha está a la derecha.
Esta especie tiene una cámara de habitación que mide media vuelta aproximadamente y una sección subrectangular bastante amplia.
Ilustración 2. Sección de Neolissoceras grasianum. Imagen por cortesía de D. Miguel Company y adaptada por Luis Fernando Real.
Se observa que los ejemplares de Placopsilina se distribuyen por la cámara de habitación principalmente en el flanco y en los primeros 135º de los 180º que mide esta.
Para más información sobre esta especie de ammonites y su dimorfismo sexual puedes consultar la entrada que le hemos dedicado “Haploceras (Neolissoceras grasianum)”.
Placopsilina en Neocomites premolicus
También hemos tenido la oportunidad de observar una macroconcha casi completa de Neocomites premolicus que mide 70 mm de diámetro.
Foto 5. Macroconcha casi completa de Neocomites premolicus.
Conserva 20 trazas de Placopsilina que como se puede observar, se distribuyen de forma aleatoria, pero están agrupadas en la primera mitad de la cámara de habitación.
La sección de este ammonites es más comprimida y alta, y seguramente impone ciertas restricciones para su colonización.
Ilustración 3. Sección de Neocomites premolicus. Imagen por cortesía de D. Miguel Company y adaptada por Luis Fernando Real.
Para más información sobre esta especie de ammonites y su dimorfismo sexual puedes consultar la entrada que le hemos dedicado “Neocomites premolicus”.
Placopsilina en Hoedemaekeria pertransiens
El foraminífero se ha observado en dos conchas de esta especie; en una macro y microconcha, pero ambas con un detalle extra respecto de las anteriores: la cámara de habitación posee una fractura en su parte más interna, muy probablemente debido a un acto de depredación. Esto lo hemos desarrollada en la entrada “Depredación sobre ammonites”.
La macroconcha solo conserva la cámara de habitación a la que le falta el peristoma. Se han contabilizado 19 individuos de Placopsilina al menos. Esta cara del fósil está ligeramente erosionada lo que dificulta su observación.
Foto 6. Cámara de habitación de una macroconcha de Hoedemaekeria pertransiens que mide 80 mm de largo.
La distribución del foraminífero es más o menos homogénea salvo en las proximidades de la rotura al final de la cámara de habitación donde parecen estar más concentrados.
Esta concha, al tener dos orificios favorecería el establecimiento de una pequeña corriente que permitía un mayor aporte de nutrientes y oxígeno.
La microconcha de Hoedemaekeria pertransiens se conserva completa y también presenta un orificio en la parte más profunda de la cámara de habitación.
Foto 7. Microconcha de Hoedemaekeria pertransiens de 50 mm de diámetro. Conserva el peristoma con las apófisis yugales bien desarrolladas. La flecha indica el último tabique y el comienzo de la cámara de habitación.
Solo se han desarrollado 8 individuos de Placopsilina que se establecieron cinco en las cercanías del peristoma y los otros tres en las cercanías del orificio de la concha.
La sección de esta especie también es alta y estrecha como se muestra en la siguiente ilustración:
Ilustración 4. Secciones de la macro y microconcha de Hoedemaekeria pertransiens. Imagen por cortesía de D. Miguel Company y adaptada por Luis Fernando Real.
Para más información sobre esta especie de ammonites y su dimorfismo sexual puedes consultar la entrada que le hemos dedicado “Thurmanniceras pertransiens”.
Discusión
Los ammonites que se muestran vivieron durante el Cretácico inferior. Aparecen en sedimentos formados a profundidad moderada y se presentan “in situ”. No hay señales de que hayan sufrido arrastres antes de quedar enterados, por lo que las conchas vacías quedaron en zonas oscuras o con muy baja tasa de iluminación.
Por otra parte, las conchas de ammonites completos son frecuentes, lo que nos indica que el medio era tranquilo y con muy poca energía. ¿Qué buscaba Placopsilina?
Los fósiles indican que el exterior de la concha del ammonites no era propicia para el establecimiento de los epibiontes, aunque el entorno era relativamente tranquilo. Es probable que, a pesar de estas condiciones, la zona fuera patrullada regularmente por criaturas succionadoras que buscaban alimento.
Los fósiles nos muestran que Placopsilina buscaba un refugio que tuviera al menos ciertas dimensiones; probablemente para asegurar un flujo mínimo de agua en el interior de la concha. Esto supone una limitación que obliga a que en las conchas pequeñas solo puedan establecerse en las cercanías del peristoma.
Ilustración 5. Recreación artística de la ocupación de una concha de ammonites por Placopsilina. Ilustración procedente de Lukeneder A., Harzhauser, M., 2003.
En el caso de ejemplares macroconchas o especies de gran tamaño, su cámara de habitación tiene un espacio suficiente y Placopsilina podía establecerse y distribuirse de manera uniforme, pudiendo llegar a colonizar hasta la parte más profunda.
En conchas más pequeñas o de sección comprimida se observa que Placopsilina solo ocupaba una parte de la cámara de habitación; la más cercana a la abertura.
Cuando las conchas de ammonites tenían una rotura en la parte más profunda de la cámara de habitación, la existencia de dos orificios permitía una mejor circulación de agua y se observa que Placopsilina se pudo establecer en la parte más profunda y estrecha, incluso en conchas de reducidas dimensiones.
Entre la variada fauna de ammonites del Valanginiense hemos observado Placopsilina en ejemplares de los géneros Olcostephanus, Neocomites, Hoedemaekeria y Haploceras.
En cualquier caso, solo se han podido observar unos pocos ejemplares de ammonites y sería conveniente analizar más casos para poder sacar conclusiones más contrastadas.
Bibliografía consultada
- Calonge, Amelia & Caus, Esmeralda & García, Julián. (2001). Los foraminíferos: presente y pasado. Enseñanza de las ciencias de la tierra: Revista de la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, ISSN 1132-9157, Vol. 9, Nº. 2, 2001 (Ejemplar dedicado a: Los fósiles), pags. 144-150.
- Lukeneder A., Harzhauser, M., (2003). Olcostephanus guebhardi as cryptic habitat for an Early Cretaceous coelobite community (Valanginian, Northern Calcareous Alps, Austria), Cretaceous Research 24, Issue 5, 477-485.
Agradecimientos
A D. Miguel Company Sempere por sus amables comentarios.














