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Peristomas juveniles en ammonites

Peristomas juveniles sobre una microconcha de Thurmanniceras pertransiens.

Por “Peristomas Juveniles en Ammonites” se entiende las huellas de la abertura que han quedado sobre la concha cuando el individuo joven detuvo su crecimiento. Este tema viene a profundizar un poco más en el complejo mundo del dimorfismo sexual que presentan los ammonites. Ya se ha tratado en otra entrada  y hemos visto que normalmente se manifiesta en unas diferencias en el tamaño de la concha y en la forma de su abertura. Pero en ciertas especies, los individuos inmaduros presentan un peristoma temporal que se asemeja al de los adultos y que rara vez deja huella en la concha adulta.

Se sabe que el crecimiento de las conchas de los moluscos no se produce de forma continua, sino que está influido por múltiples factores estacionales y ambientales. En algunas especies de ammonites es posible comprobarlo; en aquellas que son especialmente abundantes se puede observar en los individuos jóvenes, que cuando detenían su crecimiento, el ammonite exhibía una abertura temporal que era diferente a la de sus adultos. Suele estar formada por una constricción que está flanqueada por dos bordes gruesos y a continuación, una abertura sinuosa con una leve proyección ventral a modo de visera.

Cuando el ammonite proseguía con el crecimiento de la concha pudo ocurrir tres cosas:

  • Que el peristoma temporal quedara embutido en la nueva concha (R. Enay, 1966).
  • Que se disolviera y fuera reabsorbido antes de que empezara el crecimiento (H. Hiltermann, 1939).
  • Que se destruyera parcialmente (A. Michalski, 1848)
¿Qué ocurría realmente?

No lo sabemos, pero lo cierto es que el registro fósil muestra que de esos peristomas de juventud, en el mejor de los casos solo quedan las constricciones.

Hasta aquí es lo que yo sabía, pero hace unas semanas me mandaron unas fotos que me parecen muy esclarecedoras.

En estos ejemplares se observa claramente que estos individuos desarrollaron peristomas  juveniles con sus apófisis (son microconchas) y después prosiguieron su crecimiento y volvieron a formar peristomas sucesivos. Estos casos claramente muestran dos cosas:

Peristomas temporales en ammonites: Homoelplanulites sp del Jurásico medio.A) No hubo reabsorción, puesto que después de un tiempo, el ammonite prosiguió creciendo y sobre la concha quedaron las marcas de las antiguas aberturas con sus proyecciones laterales.

B) El peristoma juvenil era muy parecido al del adulto.

Foto 1. Peristomas sucesivos en una microconcha de Indosphinctes sp del Jurásico medio (Calloviense inferior) de Pamproux (Francia). Procedencia de la fotografía, desconocida. Abajo, descripción de una de las marcas. Dibujo de C. Mangold.

Peristomas temporales en ammonites: descripción

Hemos seguido indagando para conocer algo más sobre estos casos y lo que hemos averiguado es que estos hechos no son muy frecuentes. Por ejemplo, según Enay, 1966 y Mangold, 1970, en el Bathoniense superior (Jurásico medio) se observan numerosas conchas de juveniles de Homoeoplanulites que muestran marcas de peristomas juveniles a diferentes diámetros.

Por tanto, si bien parece que algunos géneros sí podían desarrollar aberturas temporales como las de los adultos, esto no es lo normal ni mucho menos. Los casos reflejados en la bibliografía están asociados a algunos géneros de perisfínctidos del Jurásico medio-superior.

Y por esas casualidades que ocurren de vez en cuando, recientemente hemos tenido la oportunidad de observar un ejemplar procedente del Cretácico inferior de las Cordilleras Béticas orientales. Se trata de una microconcha de Thurmanniceras pertransiens, que muestra unas interesantes marcas; veámoslo en detalle:

Microconcha de Thurmanniceras pertransiens

Esta especie presenta un fuerte dimorfismo sexual. El desarrollo de ambos sexos es muy similar hasta que llegan a la fase adulta que en las microconchas ocurre a un diámetro significativamente menor.

La microconcha que presentábamos al principio de la entrada tiene 47 mm de diámetro que es un tamaño medio para la microconcha adulta de esta especie (rango de normalidad de 45-55 mm según Company en su tesis doctoral).

En esta especie es posible conocer cuándo llegaban a la edad adulta por los cambios que se producían en su concha. En el tramo final de esta, las costillas que la recubrían comienzan a desvanecerse en los flancos, de modo que solo quedan marcados los tubérculos umbilicales y los extremos de estas en la parte más alta del flanco. Algunos individuos incluso pueden llegar a quedar totalmente lisos.

Peristomas temporales en ammonites: detalle de la prolongacion ventral

Peristomas temporales en ammonites: Zona ventral en T. pertransiens

Otra señal es la sección de la concha. De joven es subtrapezoidal mucho más alta que ancha, con el borde ventral plano (cortado). La ornamentación no lo atraviesa, quedando una banda central estrecha lisa. En la cámara habitación del adulto, la concha gana en anchura con unos flancos más abiertos. La región ventral es suavemente convexa y la ornamentación la atraviesa, aunque las costillas son muy tenues.

Fotos 2 y 3. El borde ventral de la concha en dos momentos de su crecimiento: en vueltas internas es plano y liso, mientras que en la cámara habitación se abomba y la ornamentación lo atraviesa débilmente.

Por último, las microconchas desarrollaban unas largas apófisis yugales estrechas y acanaladas. El borde ventral estaba rematado con una pequeña visera redondeada.

Peristomas temporales en ammonites: microconcha T. pertransiens

Peristomas temporales en ammonites: detalle de la abertura de una microconcha

Foto 4. Dos ejemplos de microconchas de Thurmanniceras pertransiens, cuyas apófisis yugales pueden alcanzar un gran tamaño. Diámetros de las conchas de izda. a dcha: 50 y 47 mm.

Hay que entender que todos estos cambios en la forma de la concha reflejan la transformación que el animal estaba sufriendo al alcanzar la madurez. Su cuerpo era mayor y el desarrollo de los órganos sexuales exigía más espacio en la cámara habitación. Las orejillas de la abertura seguramente eran parte de “la puesta en escena del nuevo galán”; estaba listo para perpetuar la vida de su especie.

¿Y qué tiene de particular nuestra concha ?

Pues las marcas de dos aberturas anteriores a la abertura definitiva. En la más antigua se observa un leve apuntamiento en el punto donde deberían formarse las orejillas. El animal prosigue su desarrollo y cuando llega a la siguiente abertura, esta ya presenta unas orejillas incipientes, pero aún es pronto y prosigue su crecimiento. Ahora sí, el cambio en la anchura de la concha es notable por lo súbito que se produce. Crece unos 12 mm más (medidos en la zona ventral), la ornamentación desaparece casi por completo y forma la abertura que será la definitiva.

Peristomas temporales en ammonites: ejemplo en T. pertransiens

Foto 5. Detalle de las marcas dejadas por dos aberturas temporales próximas a la abertura final. Esta concha ha perdido las apófisis yugales de ambos lados (se partieron antes de la fosilización).

Por todo lo visto anteriormente se puede afirmar que estamos ante un ejemplar que anticipa el desarrollo final y cada vez que detenía su crecimiento creaba una abertura muy parecida a la de sus mayores. Se estaban produciendo los cambios hormonales que lo iban a transformar en adulto y algunos detalles anatómicos se adelantan.

A la luz de estos casos podemos preguntarnos ¿Había reabsorción de los peristomas juveniles en los ammonites?

Pues parece que no. Las aberturas juveniles generalmente poco desarrolladas, iban quedando embutidas en la concha y el crecimiento posterior borraba prácticamente toda huella… salvo en algunos casos.

Agradecimientos

A Carlos Alberto Durán por “haber levantado la liebre” y a D. M. Company por todo lo demás.

Bibliografía

  • Company, M. 1987. Los Amnonites del Valanginiense del Sector Oriental de las Cordilleras Béticas (SE de España). Facultad de Ciencias, Departamento de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad de Granada. p 117-120
  • Mangold, C. 1970. Les Perisphinctidae (Ammonitina) du Jura Meridional au Bathonien et au Callovien. Département des Sciences de la Terre de la Faculté des Sciences de Lyon, p 11-15

Para saber más sobre el tránsito Berriasiense-Valanginiense en las Cordilleras Béticas y su fauna de ammonites se puede consultar este enlace.