Dimorfismo sexual en ammonites

Dimorfismo sexual en ammonites: Thurmanniceras gratianopolitense (Kilian, 1890)

El tema del dimorfismo sexual en ammonites es muy interesante, pero lamentablemente solo en determinados casos es posible apreciarlo en todo su esplendor, ya que exige que las conchas hayan fosilizado completas.

El término dimorfismo sexual se aplica cuando la morfología de ambos sexos es diferente, ya sea en la forma, tamaño, color o cualquier otra característica.

Durante el Cretácico inferior muchas especies del suborden ammonitina lo presentaron. Es un dimorfismo de tipo dimensional, es decir, las conchas de ambos sexos se diferenciaban principalmente en el tamaño, hasta el punto de que en muchas especies, los individuos infantiles y los jóvenes inmaduros eran indistinguibles. Era en el momento en el que empezaban a alcanzar la madurez cuando comenzaban a aparecer los caracteres específicos de cada sexo.

Microconchas y macroconchas

Como decíamos en el inicio, lo más frecuente es que uno de los sexos detenga antes el crecimiento y por consiguiente, sus conchas sean significativamente más pequeñas. Por este motivo se les denomina microconchas. El otro sexo crecía durante más tiempo, por lo que sus conchas tienen más espiras y alcanzan mayores tamaños. Para estos se acuño el término macroconchas.

Lo más común entre los ammonites (suborden Ammonitina) del Cretácico es que además, los adultos desarrollen otras diferencias en la abertura. Las microconchas suelen desarrollar extensiones laterales llamadas apófisis yugales u orejillas, mientras que las macroconchas suelen presentar una abertura más simple, que suele ser suavemente sinuosa.

¿Tenían alguna utilidad estas estructuras?

Los paleontólogos se han preguntado desde antiguo sobre la utilidad que podían tener estas estructuras y se han propuesto varias posibilidades entre las que destacamos las siguientes por ser las más probables:

  • Eran estructuras defensivas ante depredadores. Esta idea nace del hecho de que las microconchas suelen estar más adornadas y las apófisis pueden a llegar a ser muy grandes. Podría ser que al replegarse el ammonite al interior de la concha, el tener unas orejillas bien desarrolladas evitara que pudiera ser alcanzado por el depredador durante los intentos de este por hacer presa.
  • Otra posibilidad que goza de muchos adeptos es que fuesen adornos que indicaran la salud del portador. Unas apófisis grandes solo las podían desarrollar los individuos sanos y bien alimentados, que serían los candidatos prefectos para transmitir los genes a la siguiente generación.
  • También se ha señalado que pudieron tener una función defensiva ¡durante la cópula! Bien, hay que entender que en los cefalópodos, el macho debe depositar su esperma en el interior de cuerpo de la hembra mediante un brazo especialmente modificado que posee (el hectocotilo). Y también es cierto que los cefalópodos actuales son animales agresivos que llegan al canibalismo cuando un congénere se encuentra en apuros. Debido al mayor tamaño de la hembra, es posible que las apófisis evitaran que esta pudiera atacar a la pequeña microconcha en un arrebato de pasión.
Sea como fuere, no se sabe con certeza e incluso es posible que tuvieran más de una utilidad.

Por último, de los cuatro subórdenes de ammonites que vivieron durante el Cretácico (Phylloceratina, Lytoceratina, Ammonitina y Ancyloceratina), en los dos primeros no está claro aún si existió dimorfismo y si lo hubo parece que no estaba muy desarrollado. En Ammonitina fue abundante y entre los Ancyloceratina (ammonites heteromorfos) se está empezando a descubrir que también. Veamos algunos ejemplos:

Olcostephanus drumensis Kilian, 1910

Dimorfismo sexual en ammonites. Macro y microconcha de Olcostephanus drumensis

Foto 1. Macro y microconcha de Olcostephanus drumensis. No están a escala, pero la microconcha puede llegar a ser 4 ó 5 veces mayor que su compañero. En las inmediaciones de la abertura, la microconcha desarrolla una estrangulación sinuosa a la que sigue unas orejillas laterales o apófisis yugales. La macroconacha desarrolla también una estrangulación oblicua y a continuación, una extensión en la parte más externa (zona ventral) a modo de visera.

Peristoma de la macroconcha de Olcostephanus drumenesis

 

Foto 2. Detalle de la extensión ventral a modo de visera de la macroconcha anterior. Véase como además la concha se ensancha por los laterales hasta el punto que esta parte sobresale ligeramente por los lados. Los tamaños de esta pareja fósiles son 65 y 22 mm.

 

 

 

Thurmanniceras pertransiens (Sayn, 1901)

Dimorfismo sexual en ammonites. Macro y microconcha de Thurmanniceras pertransiens

Foto 3. En el caso de Thurmanniceras pertransiens, nuevamente nos encontramos con una macroconcha mucho mayor (133 mm la de esta imagen) que posee un peristoma simple y suavemente sinuoso. La microconcha solo mide 50 mm y desarrolla apófisis yugales que puede llegar a ser bastante largas.

Mortoniceras inflatum (Sowerby, 1818)

Dimorfismo sexual en ammonites. Macro y microconcha de Mortoniceras inflatum

Foto 4. Mortoniceras inflatum es una curiosa especie de finales del Cretácico inferior (Albiense). Los adultos son muy parecidos y se diferencian principalmente en el tamaño. De hecho, ambos sexos desarrollaban una larga prolongación ventral curvada hacia fuera que se asemejaba al cuerno de un rinoceronte. En los dos ejemplares que se muestran se ha partido por la base y se ha perdido. Tamaños 310 y 133 mm.

Haploceras (Neolissoceras) grasianum (d’Orbigny, 1841)

Termino con un ejemplo que es la excepción que confirma la regla. Si lo normal es que las macroconchas tengan un peristoma simple sinuoso y las microconchas desarrollen apófisis yugales, en Neolissoceras grasianum no hay una regla fija. Su dimorfismo es extremadamente variable y podemos encontrarnos macro y microconchas con apófisis o con un peristoma sinuoso simple. Por tanto podemos encontrarnos casos como el de la siguiente fotografía en el que los caracteres están cambiados.

Pareja dimorfa de Neolissoceras grasianum

Esta especie se ha tratado en otra entrada, así que para conocer más sobre ella puedes seguir el siguiente enlace.

Bibliografía

  • Company M. (1987): Los Ammonites de Valanginiense del sector oriental de las Cordilleras Béticas (SE de España). Tesis Doctoral, Facultad de Ciencias Departamento de Estratigrafía y Paleontología, Universidad de Granada, pp 96-99
  • García Gil, P. A. (2013): Ammonites del Cretácico inferior de la parte oriental de las Cordilleras Béticas. Asociación Paleontológica Alcarreña ‘‘Nautilus’’. pp. 90-94
  • Reboulet S. (1995): L’Évolution Des Ammonites Du Valanginien-Hauterivien Inférieur Du Bassin Vocontien Et De La Plate-Forme Provençale (Sud-Est De la France). Centre des Sciences de la Terre, Université Claude-Bernard, Lyon, pp 163-165

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