Epibiontes sobre ammonites: un coral solitario

Detalle del coral epibionte sobre el ammonites

En “epibiontes sobre ammonites: un coral solitario” vamos a analizar unos fósiles que han aparecido en las Cordilleras Béticas.

Se trata de corales que están adherdos a la concha de un ammonites, es decir, vivían sobre el. Esta asociación nos ha parecido interesante, así que decidimos indagar sobre ellos. ¿Qué nos cuentan estos fósiles?

La vida sobre el fondo marino

Los fondos marinos con las condiciones óptimas para la vida son un bien escaso. Las criaturas que desarrollan su vida en estos entornos (organismos bentónicos) establecen una fuerte competencia para crecer y desarrollarse en estos lugares produciéndose una constante lucha por ocupar un espacio y no se recubiertos por otros organismos.

Muchos de ellos han desarrollado un arsenal de armas químicas con las que combatir a sus competidores.

El objetivo es mantener el espacio conquistado y que otros no se instalen encima, pero cuando estas armas no son suficientemente eficaces o simplemente no existen, unas especies son utilizadas como sustrato por otras que se establecen sobre ellas.

Este fenómeno es lo que se denomina epibiosis; una relación que se establece entre dos especies diferentes en la que una sirve de sustrato de fijación para la otra. La que se fija – el epibionte – siempre sale beneficiado de la relación, pero para la especie sustrato es diferente.

Puede salir igualmente beneficiada si por ejemplo el epibionte le brinda protección o camuflaje frente a sus depredadores; puede resultarle indiferente si no le aporta nada o puede ser una relación perjudicial si le priva de movilidad, luz o alimento.

Restos actuales de criaturas que viven en el fondo marino

Foto 1. Acumulación actual de organismos actuales que se han ido superponeindo unos a otros. Se aprecian unas galerías calcáreas generados por unos gusanos tubícolas. El objetido es ganar altura y conseguir la mejor posición para acceder a los recursos disponibles en el entorno.

Coral adherido a un ammonites.

Los fósiles de ammonites con fauna adosada a su concha son bastante comunes y en general suponía un perjuicio para ellos puesto que afectaba a su flotabilidad y a su capacidad de natación al aumentar el peso y el rozamiento con el agua, pero nos permite averiguar aspectos muy interesantes de la biología de los ammonites tales como orientación en vida y zonas de preferencia de hábitat (criaturas pelágicas frente a bentónicas).

Sin embargo, la colonización no tuvo que producirse necesariamente cuando el ammonites estaba vivo, es decir, pudo producirse cuando este ya había muerto y su concha vacía reposaba sobre el fondo marino.

Diversos autores han tratado de diferenciar la colonización producida antes de la muerte de la producida postmorten (Seilacher en 1982, Paul & Simms en 2011) y han llegado a unos criterios generales para distinguirlo.

En general si la fauna adosada está localizada en un solo lado implica colonización postmortem. Si la fauna está presente en ambos lados sugiere que la colonización tuvo lugar en vida, pero también pudo producirse si la concha vacía estuvo flotando durante algún tiempo después de la muerte del animal, o que la concha vacía que yacía sobre el fondo pudo ser volteada por corrientes de fondo.

Así pues, la aparición de epibiontes en ambos lados no puede interpretarse como colonización en vida de forma categórica.

En esta entrada se describen unas conchas de ammonites que presentan un coral adherido a su superficie, posiblemente un representante del género Cycloseris Lamarck, 1801.

Este tipo de asociaciones aportan datos muy interesantes de los ambientes y comunidades que existían en el pasado, así como de las relaciones que se establecían.

Descripción del epibionte (un coral solitario)

Cycloseris sp. es un coral solitario, de contorno circular que puede alcanzar los 40 mm de diámetro.

Posee una superficie basal que puede llegar a los 3 mm de grosor que se adapta a la pared externa de la superficie donde adhiere. La pieza basal copia la forma de la superficie sobre la que se asienta; en el caso que sea la concha de un ammonites, copia el patrón de las costillas si las hubiera.

El coral tiene una parte superior convexa y posee una serie de septos agrupados en seis sectores simétricos, pero estos detalles solo son observables cuando se conserva el fósil completo, cosa que no es lo más frecuente. Normalmente lo que se preserva es la placa basal adherida al ammonites.

El coral se alimentaba de plancton y se ha podido comprobar que no causaba daños en la concha del ammonites.

Ilustración 1. Reconstrucción del coral Cycloseris sp. posee un conjunto de septos agrupados en seis sectores simétricos, pero los fósiles vistos no permiten observar estos detalles.

Detalle del coral fósil que está sobre el ammonites

Foto 2. Detalle de lo que queda del coral que fosilizó sobre el ammonites; apenas queda la placa basal que sirvió de anclaje.

Posicionamiento en la concha del ammonites

En estudios realizados con una gran variedad de fósiles recogidos en los Dolomitas al norte de Italia se ha podido comprobar que estos corales se encuentran solo en una de las caras del ammonites y que no presentan ninguna preferencia a la hora de escoger el punto de anclaje.

En ocasiones una misma concha es colonizada por más de un coral y tampoco siguen patrón alguno a la hora de distribuirse sobre su superficie.

Haploceras (Neolissoceras) grasianum con un coral adherido

Foto 3. Coral adosado sobre un ammonites de la especie Haploceras (Neolissoceras) grasianum de las Cordilleras Béticas. El ammonites tiene un diámetro de 45 mm y el coral de 13 mm.

Haploceras (Neolissoceras) grasianum con un coral solitario

Foto 4. Otro ejemplar sobre el mismo tipo de ammonites. Ambos son del Valanginiense superior de las Cordilleras Béticas. Diámetro del ammonites 42 mm y del coral, 9 mm. La flecha verde señala el último tabique y el comienzo de la cámara de habitación.

Interpretación del coral epibionte

Puesto que siempre se ha observado que los corales están adheridos en uno de los lados de la concha del ammonites se cree que la secuencia de formación de esta asociación parece haber seguido este patrón:

  • En primer lugar, se producía la muerte del ammonites. La concha se hundía y quedaba depositada sobre la superficie del fondo blando.
  • La concha tumbada y medio enterrada proporcionaba un lugar de anclaje duro. Las larvas del coral se establecían sobre el lado superior de la concha del ammonites que permanecía tumbada sobre el substrato.
  • El coral se desarrollaba. Basándose en la tasa de crecimiento que tienen los corales solitarios actuales se estima que necesitaba varios años para alcanzar su tamaño adulto.
  • Con el paso del tiempo el conjunto quedó sepultado por el sedimento y se formaron los fósiles que hoy podemos estudiar.

Los ejemplos mostrados aquí son localmente significativos ya que estos ammonites aparecieron en terrenos eminentemente margosos del Valanginiense superior de las Cordilleras Béticas orientales.

La fauna bentónica (ligada al fondo marino) es especialmente rara en estos sedimentos debido a lo poco propicio que resultaba el medio original; arcilloso, blando y demasiado profundo para que llegase la luz solar.

La asociación ammonites-coral ocurría en aguas de profundidad moderada en las que las conchas vacías y semienterradas de ammonites suponían una oportunidad para que las larvas del coral se establecieran y desarrollasen (véase la Ilustración 2).

Interpretación de la posición de los epibontes sobre los ammonites

Ilustración 2. Muestra un resumen de lo que se ha tratado hasta este momento. En la parte superior izquierda se muestra algunos miembros de un ecosistema. Las conchas de ammonites podían ser colonizadas por diversos organismos. Si la colonización se produjo en ambas caras de las conchas se asume que tuvo lugar en vida del ammonites o cuando su concha vacía flotaba a la deriva (cuadros A). Si la colonización solo se produjo en una de las caras se asume que se produjo cuando la concha vacía reposaba en el lecho marino (Cuadros B y ampliación inferior). La parte expuesta de la concha suponía una oportunidad para que diversas criaturas bentónicas se establecieran. Basado en una ilustración de Alexander Lukeneder en The ecological significance of solitary coral and bivalve epibionts on Lower Cretaceous (Valangianian – Aptian) ammonoids from the Italian Dolomites.

Bibliografía consultada

  • Breton, G., (2006): Des épibiontes fixés sur le moule interne d’ammonites de la craie. L’ÉCHO des falaises, nº 10, pp. 57-60
  • Lukeneder, A., (2008): The ecological significance of solitary coral and bivalve epibionts on Lower Cretaceous (Valangianian – Aptian) ammonoids from the Italian Dolomites. Acta Geologica Polonica, Vol. 58, Nº 4, pp. 425-436
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