Olcostephanus hispanicus (MALLADA, 1882)

Vista general de una macroconcha de Olcostephanus hispanicus

Olcostephanus hispanicus  (Mallada, 1882)

Este es un género mal conocido sobre el que existe bastante confusión, pero en las últimas décadas se ha avanzado sobre su conocimiento y es lo que queremos compartir desde estas líneas; empezamos.

Un poco de historia: el descubrimiento

Esta especie fue definida por el paleontólogo español Lucas Mallada en 1882 a partir de unas muestras limonitizadas de pequeño tamaño.

La denominó Ammonites hispanicus y su descripción aparecía en su obra “Sinopsis de las especies fósiles que se han encontrado en España” donde describió y figuró unos 1500 fósiles. A todos los ammonites de enrollamiento normal los asignó al género Ammonites.

Dibujo de Mallada de Ammonites hispanicus

Ilustración 1. Dibujo de Ammonites hispanicus que figuró Mallada en 1872 en su obra “Sinopsis de las especies fósiles que se han encontrado en España”. El ejemplar procedía de Santiago de Calatrava, Jaén y mide 19 mm de diámetro por 7 mm de anchura máxima.

Ammonites hispanicus tiene una concha medianamente involuta donde las sucesivas vueltas solo cubre parcialmente a las anteriores. La sección es subpentagonal con los vértices redondeados y más alta que ancha.

Su ornamentación está formada por unas costillas primarias inclinadas hacia delante (proversas) que crecen en el inclinado muro umbilical. Terminan en un tubérculo redondo bien desarrollado. De estos nace una costilla secundaria también proversa y llega a ser muy recia, de modo que al atravesar sin interrupción la zona ventral, genera un resalte muy pronunciado que confiere a esta especie un contorno singular: sobre el contorno espiral se superponen un conjunto de dientes de sierra.

Más tarde, el paleontólogo francés Nicklès (1890) describió unas muestras similares que recogió en La Querola (Concetaina, Alicante) y las incluyó en el género Olcostephanus.

Sus ejemplares, aunque no estaban completos, permitían ver más vueltas de la concha y se apreciaba que esta especie atravesaba tres etapas diferentes durante su desarrollo.

El embrollo

Pasaron los años y comenzaron las especulaciones. Y es que para asignar una especie a un género concreto hace falta conocer como es el ejemplar adulto y aún no se habían recogido muestras que estuvieran completas.

Esto hizo que diversos autores incluyeran a Ammonites hispanicus en otros géneros o subgéneros de la familia Olcostephanidae como Parastieria, Subastieria o Capeloites.

¿Pertenece Ammonites hispanicus al género Olcostephanus?

Hemos comentado que Nicklès así lo creía. Si se revisa la descripción que realizó y lo que se aprecia de sus figuras, tras la primera etapa de crecimiento que describió Mallada aparece una etapa intermedia que puede ser muy breve y una tercera etapa en la que se observa que a los lados de las grandes costillas secundarias comienzan a aparecer otras más pequeñas en los flancos y que progresivamente todas su igualan creando un haz uniforme.

Este desarrollo en típico del género Olcostephanus y permite asignar a Ammonites hispanicus a este género sin dudas. Mallada mostró su conformidad con esta asignación en 1892.

La Universidad de Granada da la clave

La Universidad de Granada lleva varias décadas estudiando la fauna de ammonoideos del Cretácico inferior y uno de los logros conseguidos recientemente ha sido que la organización Internacional de Ciencias Geológicas IUGS declare a la sección del río Argos en Caravaca (Murcia) como el Estratotipo Global (GSSP) del límite Hauteriviense/Barremiense

Para estudiar las relaciones entre ammonites, estos investigadores aprovechan los ejemplares desmantelados por la erosión para observar cómo cambia la forma de la concha y su ornamentación con el crecimiento. Así pueden identificar las diferentes etapas o estadios de crecimiento que atraviesan.

A principio de la década de 1980, Company estaba realizando su tesis doctoral y constató que el ammonites figurado por Matheron en 1880 como Ammonites mitreanus (sensu Matheron, 1878, non d’Orbigny, 1850) podría ser lo mismo que Olcostephanus hispanicus.

Company había encontrado unos ejemplares grandes que tenían una morfología similar al ejemplar de Matheron; sin embargo, en los ejemplares fracturados podía comprobar que en las primeras vueltas coincidían con la descripción que Mallada había hecho de Ammonites hispanicus.

Esta coincidencia la señala en su tesis (Company, 1987, p. 163) y años más tarde Bulot comparó los ejemplares de Company con el de Matheron y admitió la identidad de ambas especies (Bulot, 1995).

Descripción de Olcostephanus hispanicus

En los ejemplares de las Cordilleras Béticas que he podido observar, la concha tiene un tamaño medio de entre 70 u 80 mm de diámetro. Tiene una forma globosa (esferocona), con una sección redondeada que se continúa en la pared umbilical. El ombligo es amplio y de profundidad moderada.

Macroconcha casi completa de Olcostephanus hispanicus

Foto 1. Macroconcha de 78 mm de diámetro a la que le falta un poco del peristoma. Se aprecian los grandes tubérculos que están muy separados y el gran número de costillas secundarias que se intercalan entre ellos. Algunas se dividen a su vez.

Ornamentación

Las primeras vueltas no siempre son visibles, pero si desmanteláramos una pieza veríamos que coincide con la descripción que Mallada realizó para Ammonites hispánicus (Company en comunicación personal).

En las sucesivas vueltas gradualmente va apareciendo la ornamentación adulta, que se caracteriza por unas costillas primarias amplias y poco definidas, que ganan en robustez al discurrir por el redondeado muro umbilical y al llegar a la base del flanco, dan lugar a un gran tubérculo. Estos están muy separados unos de otros.

Peristoma de una macroconcha de Olcostephanus hispanicus

Foto 2. Macroconcha completa de 70 mm. Destaca la profunda constricción que hay en el peristoma. Véase también el gran tubérculo que se ha conservado completo y que da lugar a un nutrido haz de costillas secundarias. Los laterales de la concha se ensanchan significativamente en la abertura. Esto es algo muy típico que hemos observado en los ammonites de Cretácico al menos.

De cada uno de ellos parte un nutrido haz formado por 4 ó 5 costillas secundarias, finas y ligeramente proversas. Entre ellos se intercalan de 6 a 8 costillas secundarias que nacen a la altura de los tubérculos (entre ellos).

En los individuos completos se ha visto que tienen un gran peristoma formado por dos labios que pueden estar muy abultados, flanqueando una profunda constricción. Están inclinados hacia la abertura y tras ellos se desarrolla una visera ventral.

Pequeño ejemplar de Olcostephanus hispanicus

Foto 3. Vueltas intermedias de otro ejemplar de 48 mm de diámetro en el que se puede apreciar los detalles del amplio ombligo.

El peristoma que se ha descrito es el típico de los ejemplares macroconchas del género Olcostephanus. De hecho, esté género tiene un dimorfismo de tipo sexual muy acusado en la gran mayoría sus especies, así que cabe preguntarse…

¿Existe un ejemplar microconcha de Olcostephanus hispanicus?

Si se revisa la literatura científica se comprueba que nadie hasta la fecha ha figurado un ejemplar microconcha de esta especie. Seguramente, entre los ejemplares incompletos sí habrá microconchas, pero ¿Cómo es esta en la etapa adulta?

En los últimos años he podido observar algunos ejemplares en las Cordilleras Béticas y de entre todos ellos, el que presenta mejor estado es el de la foto 4.

Microconcha de Olcostephanus hispanicus

Foto 4. Microconcha completa de Olcostephanus hispanicus.

Tiene 22 mm de diámetro y hasta los 15 mm tiene la morfología y ornamentación que describió Mallada.

Sin embargo, en la última media vuelta se produce un cambio radical de ornamentación y es que las sobresalientes costillas secundarias que generaban un contorno aserrado para esta especie desaparecen repentinamente y se instala un conjunto de costillas secundarias finas agrupados en haces de dos a cinco

Nacen de los tubérculos que se desarrollan en la parte baja del flanco y tienen un trazado sigmoidal, estando inclinadas hacia delante en la parte baja y la parte superior del flanco mientras que siguen un trazado radial en la parte central del flanco.

Los tubérculos se debilitan hacia la abertura de la concha y en esta, la microconcha desarrolla apófisis yugales de contorno subtriangular y acanaladas.Otra vista de la microconcha de Olcostephanus hispanicus

Foto 5. Otra vista con una iluminación diferente para poder observar los detalles de la ornamentación.

Distribución de Olcostephanus hispanicus

Los límites temporales de esta especie son imprecisos. Probablemente aparece ya en la parte alta del Valanginiense superior (parte más alta de la Zona Furcillata) y está presente en el Hauteriviense inferior, Zona de Radiatus.

Distribución de O. hispanicus

Observaciones

Quiero terminar esta entrada adjuntando una fotografía de la pareja de esta bella y singular especie.

Pareja de Olcostephanus hispanicus

Foto 6. Macro y microconcha de Olcostephanus hispanicus.

Bibliografía consultada:

  • Bulot, L.G. (1990). Révision des types et figurés de la collection Matheron 2. Olcostephanus (Olcostephanus) perinflatus (Matheron, 1878) et Olcostephanus (Olcostephanus)? mittreanus (Matheron non d’Orbigny, 1850). Mésogée 50: 3-8.
  • Bulot, L.G., (1995). Les formations à ammonites du Crétacé inférieur dans le Sud-Est de la France (Berriasien à Hauterivien): biostratigraphie, paléontologie et cycles sédimentaires (Unpublished PhD thesis). Muséum National d’Histoire Naturelle, Paris, p. 398.
  • Company, M. (1987). Los Ammonites del Valanginiense del Sector Oriental de las Cordilleras Béticas (S.E. de España). Tesis Universidad de Granada, Granada.
  • Mallada, L. (1875-1887). Sinopsis de las especies fósiles que se han encontrado en España. Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, II, 1-161; VII, 241-257; XI, 209-259; XII, 619-670; XIV, 1-174. Imprenta Manuel Tello. Madrid.
  • Nicklès, R. (1890). Contributions a la paléontologie du SE de l’Espagne. Mém. Soc. géol. France, nº 4, 59 pp., 10 láms.
  • García Gil, P. A. (2013): Ammonites del Cretácico inferior de la parte oriental de las Cordilleras Béticas. Asociación Paleontológica Alcarreña ‘‘Nautilus’’. pp. 136-137
Comparte este post:
Scroll al inicio